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El fuego interno

Después del análisis introductorio sobre las cuestiones de la mente, el cuerpo y los sentimientos, sólo queda un aspecto del género humano por tratar, que se pueda comparar con los elementos primigenios de la naturaleza: la fuerza interna, mejor conocido como el coraje o la motivación.


Desde el principio de la Historia, el fuego ha sido usado como un catalizador para la transformación de los elementos que nos rodean. Gracias al descubrimiento del proceso de la combustión, se pudieron descubrir distintos métodos que dieron pie a importantes avances de la civilización. Sin el calor, no sólo hubiera sido imposible el cocinar los alimentos, sino que tampoco se habría podido descifrar el proceso de fundir metales para construir armas y herramientas.


Visto desde una perspectiva diferente, el fuego es el único elemento que no está al alcance inmediato del ser humano, y que incluso puede ser considerado como un arma de destrucción, sino se sabe manejar adecuadamente; el calor producido por el fuego es necesario para sobrevivir a las inclemencias del frío invernal, pero del mismo modo, una simple chispa puede ser la causa de la destrucción de todo un bosque en un incendio.

En nuestro ser, el fuego es representado por las emociones que se gestan en el interior, y que sirven como motivación para emprender cosas nuevas. Este fuego interno viene a ser el combustible que nos pone a andar cada mañana para ir a trabajar, para abrir un nuevo negocio o para comenzar un proyecto importante. Del mismo modo, es la energía sexual que hace combustión en el interior de nuestras entrañas cuando nos sentimos atraídos (as) por otra persona. (Más adelante trataremos a detalle la importancia de esta aplicación energética en otros matices y prácticas).

En contra parte, el fuego destructivo interior surge cuando sentimos coraje o enojo. De manera literal, es fácil sentir que la sangre "hierve" en nuestras venas, y hacemos y/o decimos cosas que fácilmente pueden herir a los demás. Perder la cabeza y explotar ante una situación frustrante o colérica es el ejemplo más adecuado para este apartado.

Conocer la importancia de los 4 elementos primigenios que actúan en este plano sirve no sólo para poseer información y almacenarla, sino para reconocer sus causas y sus efectos en distintos niveles de la existencia. Hay un 5° elemento del que no se habla mucho, debido a que es completamente intangible (y del cual también se hablará más adelante), pero que sí ha sido nombrado y considerado por diferentes escuelas y culturas, y cuya importancia radica en la UNIÓN de todo lo que conocemos.

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